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Los suelos naturales son suelos ecológicos. Además de por el material, destacan porque en su proceso de producción se evita al máximo el consumo excesivo de energía, no contaminan y son reciclables.

Con estos suelos naturales no solo estarás poniendo tu granito de arena en el cuidado del planeta, también conseguirás dar a tu casa un estilo propio muy atractivo. Hay opciones muy diferentes.

 

1- Madera

Si hablamos de materiales naturales para revestir suelos, es sin duda, el más clásico. La madera aporta calidez y, además, es un buen aislante. Pero, más allá del típico parquet hay otros suelos de madera con los que conseguirás un toque de distinción para tu hogar, son aquellos que se colocan prácticamente sin tratar, simplemente pulidos y aceitados, pero en acabado mate.

El inconveniente de la madera es que necesita cuidados constantes para que se mantenga en perfectas condiciones. Hay que evitar a toda costa la humedad y aplicar en ella solo productos específicos para madera.

 

2- Piedra

Otro buen material si lo que quieres es poner suelos naturales en casa, puesto que no necesita de procesos de transformación. La piedra siempre dará un ambiente exclusivo a tu casa porque nunca habrá dos baldosas iguales. Además, es resistente al desgaste, los golpes y los cambios de temperatura, Otra ventaja: su mantenimiento es mínimo, basta con aplicar algún aceite natural que cierre el poro y evitar químicos.

Más allá del mármol, el suelo de piedra por excelencia, hay otras opciones para dar a tu hogar personalidad propia, como la pizarra, la caliza o la cuarcita. Esta última, junto al travertino, es perfecta para exteriores.

 

3- Corcho

El corcho es un material natural que poco a poco se ha ido introduciendo en los hogares tanto como revestimiento como en suelos. Sus ventajas son muchas: es cálido y resistente, ofrece un acabado muy singular, tiene una buena resistencia al impacto y amortigua los golpes (es perfecto para habitaciones infantiles) y, además, es un magnífico aislante térmico y acústico.

En lo que respecta a su mantenimiento, no es complicado: mejor aspirar que barrer y limpiar solo con jabones neutros o productos específicos.

 

4- Barro

En diferentes tonos, formas y dibujos, las piezas de barro también aportarán personalidad propia a tu hogar. Son suelos naturales únicos y artesanales, llenos de encanto, puesto que no hay dos piezas que sean iguales. Además, el barro regula la temperatura, es decir, ayuda a que la casa se mantenga fresca en verano y cálida en invierno.

Conviene eso sí, aplicar un aceite especial para impermeabilizar la superficie, puesto que es un material poroso y puede absorber manchas. Además, es un suelo que puede desgastarse con más facilidad que otros, por lo que conviene vitar arrastrar muebles por las mismas zonas. Para su limpieza, lo mejor es agua con jabón neutro o un poco de vinagre.

 

5- Linóleo

Aunque pueda confundirse con los suelos vinílicos, no tienen nada que ver. El linóleo es un suelo natural, puesto que se fabrica a base de aceite de linaza mezclado con otros materiales como piedra molida. Este es un material resistente, impermeable y que no se altera por los golpes. Por ello, su mantenimiento es prácticamente nulo.

Además, es antibacteriano y repele el polvo, por lo que es perfecto si tienes alergia a los ácaros. Y una ventaja añadida es que se fabrica en infinidad de acabados, por ello, sea cual sea el estilo que quieras imprimir a tu hogar encontrarás un suelo de linóleo ideal.

Todos estos son suelos naturales, algunos más clásicos que otros, pero con los que podrás dar a tu hogar ese toque diferenciador que buscas. Y, de paso, estarás cuidando el medio ambiente. No se puede pedir más.

 

Fuente: habitissimo

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