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En un mercado inmobiliario cada vez más competitivo y en una situación especialmente complicada, es imprescindible planear una buena estrategia para que esa vivienda que queremos alquilar sea lo más atractiva posible. Hay aspectos muy importantes que no se pueden cambiar, es el caso de la ubicación, de los servicios de la zona o de las comunicaciones.

Sin embargo, hay otros aspectos que también valoran aquellos que buscan casa y que conviene potenciar. Mejorando estas cuestiones conseguimos contrarrestar esos aspectos menos atractivos que son inamovibles.

 

1- Precio del piso

Sin duda, es el primer aspecto que se valora. Por eso, es importante que el precio del alquiler se ajuste realmente al mercado. Hoy en día, Internet pone a disposición de los usuarios toda la información imaginable y comparar es muy fácil. Por eso, una vivienda cuyo alquiler está muy por encima de los precios de la zona será inmediatamente descartada.

¿Significa que hay que rebajar el precio? No necesariamente. Simplemente, ser realista, echar un vistazo a otras viviendas en alquiler de características similares y valorar si la cantidad que pedimos es la adecuada.

 

2- Estado de la vivienda

Es otra cuestión fundamental. La primera impresión es la que cuenta, y un piso que ofrezca una mala imagen puede ser inmediatamente descartado. Merece la pena hacer una pequeña inversión para renovar su imagen, y no tiene por qué ser muy caro.

¿Qué se puede hacer? Una mano de pintura es imprescindible. Y no solo en las paredes, si los azulejos son de los años 70 no hace falta cambiarlos, también se pueden pintar con resultados asombrosos, lo mismo que las puertas de paso o las de los muebles de la cocina. Y en los suelos, revestimientos vinílicos o laminados son perfectos.

Con estos cambios, el aspecto de la vivienda mejorará de manera definitiva. ¿Resultado? Se alquilará más rápido y también se podrá pedir algo más por ella.

 

3- Distribución de la vivienda

Las circunstancias han hecho valorar aspectos de una vivienda que antes se podían pasar por alto. Ahora se buscan mucho más que antes pisos con terraza. Si el que queremos alquilar la tiene, hacer que sea lo más atractiva posible serán puntos a favor. Un suelo nuevo o un toldo ya se tendrán muy en cuenta.

Pero también se demandan cada vez más espacios abiertos en los que se pueda ‘respirar’. Esto significa salones conectados con la cocina o habitaciones lo suficientemente amplias como para tener un lugar de trabajo si no se puede disponer de un pequeño despacho. ¿Hay solución? Sí, tirar tabiques. No siempre es tan complicado y muchos posibles inquilinos van a valorar mucho más los espacios diáfanos que aquellos que están compartimentados en estancias diminutas.

 

4- Eficiencia energética

Para alquilar es necesario que el piso cuente con certificación energética. Y cada vez son más las personas que se fijan en esta etiqueta. ¿La razón? Que en una vivienda eficiente el consumo energético es menor, es decir, se ahorrará en las facturas de luz y de gas. Y la diferencia puede ser importante, incluso por encima de los 1.500 € al año entre un piso con etiqueta A y otro con etiqueta G.

Por tanto, mejorar el aislamiento de ese piso es una baza que no siempre será definitiva, pero que puede hacer que en un momento dado y en caso de duda, la balanza se incline a nuestro favor.

 

5- Muebles y decoración

Aunque hay personas que prefieren viviendas sin amueblar, son muchos más los que buscan un piso de alquiler ya amueblado. Y no hay que olvidar que los muebles hacen las estancias más grandes y acogedoras si se saben elegir bien. En este sentido, lo mejor son muebles básicos y funcionales. Y en lo que respecta a la decoración, colores neutros y pocos adornos para que los inquilinos puedan dar su toque personal.

Fuente: habitissimo

 

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