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Si tienes una vivienda arrendada, debes declarar la renta del alquiler y los ingresos que hayas obtenido en el transcurso del año. Es necesario, además, ver cuánta carga impositiva se puede reducir, y esto comienza desde el momento mismo en que se elabora el contrato de alquiler.

Para poner el alquiler en la declaración de la renta, en el contrato deberás tener en cuenta dos ítems: el uso que se vaya a hacer de la vivienda y un inventario detallado de lo que contenga el piso.

En el primer ítem, es importante establecer el uso porque si se destina para vivienda, en tu declaración podrás deducir el 60% de los rendimientos; mientras que si es para uso turístico o de temporada, dicha reducción habrá que calcularla proporcionalmente.

En el segundo caso, con el inventario y el valor real que le adjudiques al mobiliario, puedes incluir como gasto la amortización de los mismos, pero es imprescindible que tengas las facturas.

Por otro lado, si el alquiler está dedicado a oficinas o locales tampoco se podrá deducir el 60%, así como tampoco si en los contratos no aparecen los datos de los inquilinos (nombre y NIF).

 

Cómo declarar la renta del alquiler

 

En las páginas 6 y 7, Apartado C (“Bienes inmuebles y rentas derivadas de los inmuebles a disposición de sus titulares, arrendados o cedidos a terceros, o afectos a actividades económicas”) es donde debes incluir los datos de tu vivienda arrendada.

Las casillas 0061 hasta la 0075 te servirán para la identificación del inmueble, marcando la 0075 para indicar que eres propietario de un piso en arrendamiento.

Si la vivienda tiene varios propietarios, a cada uno se le contabilizará la renta y los gastos deducibles según el porcentaje de propiedad, que deberás indicar en la casilla 0063.

Por otro lado, si en el ejercicio anterior has tenido la vivienda como tu vivienda habitual, lo indicarás en la casilla 0076 poniendo la cantidad de días en que lo fue.

Las siguientes casillas, las que van desde la 0091 hasta la 0101, están dedicadas a la información sobre los inquilinos, la fecha en que inició el contrato y los días que ha estado en alquiler durante el periodo a declarar.

En la casilla 0102 debes introducir los ingresos íntegros del alquiler, que son las rentas del alquiler que has cobrado íntegramente durante el periodo a declarar sin hacer ninguna deducción ni restar los gastos.

 

Cuáles son los gastos deducibles del alquiler en la declaración de la renta

Como arrendador, te puedes deducir una cierta cantidad de gastos, que se restarán al total de ingresos obtenidos en el año. De este modo, los impuestos a pagar se ajustarán a lo que hayas obtenido como ingreso neto.

De los gastos fijos anuales, es decir, los seguros, comunidad, intereses, etc., solo te deducirás la parte proporcional a los días en que tu vivienda arrendada esté efectivamente en alquiler.

 

Hipoteca, intereses

En este renglón se incluye lo relativo a intereses de créditos para compra o mejora de la vivienda y otros gastos diversos, como amortización anticipada del crédito o comisiones de apertura.

Esos montos los indicarás en las casillas 0103 y 0104.

 

Gastos de reparación y conservación

Asimismo, este tipo de gastos son deducibles del alquiler en la declaración de la renta, siempre teniendo en cuenta lo que Hacienda entiende o no por reparación.

En este renglón puedes incluir los gastos en pintura, sustitución de aparatos (calefacción, por ejemplo), instalación de puertas, etc., pero no lo que te hayas gastado en ampliar el piso o la casa. Indicarás este monto en la casilla 0107.

 

Impuestos de una vivienda arrendada

Puedes deducirte los impuestos como el IBI, las tasas por alumbrado, recogida de basura o limpieza, pero no los impuestos por sanciones. Casilla 0115.

 

Dinero adeudado

Si no has recibido la renta del alquiler completa, puedes incluir el saldo de lo adeudado en la casilla 0116, pero para ello tienes que estar en situación de concurso o que hayan pasado más de 6 meses desde la primera reclamación y el 31 de diciembre del año.

 

Comunidad de propietarios

Estos gastos incluyen vigilancia, portería, jardinería o comunidad de vecinos. Si hay gastos extra en esta última los puedes contar, siempre y cuando todos estos gastos los pagues tú como propietario. Se indican en la casilla 0109.

 

Gastos de amortización

La amortización tanto de bienes inmuebles como muebles se pueden restar. En el caso de la vivienda arrendada, Hacienda permite imputar el 3% sobre el mayor de los valores siguientes: valor catastral sin incluir el suelo o valor de adquisición satisfecho.

En el caso de los bienes muebles, se cuenta el 10% anual por el mobiliario.

 

Seguros de vivienda

Puedes incluir las primas que protegen la vivienda (hogar, robo, responsabilidad civil o de impagos del alquiler). Casilla 0148.

 

Formalización del contrato

Son los gastos por formalizar el contrato: inmobiliaria, abogados, o los surgidos por defensa de carácter jurídico. Casilla 0110.

 

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