Las goteras son uno de los mayores quebraderos de cabeza que puede dar una vivienda de alquiler. Aparecen en casi en cualquier sitio, su origen a veces es difícil de localizar y, si se deja pasar el tiempo, llegan a provocar daños considerables en paredes y techos. Por tanto, la mejor manera de esquivar estos problemas es prevenirlos. ¿Pero cómo?

Evitar las goteras no siempre es sencillo, ni posible. A veces se deben a un mal mantenimiento o uso de las instalaciones. Pero otras veces la causa no es más que el lógico deterioro provocado por el paso del tiempo o algún hecho inesperado e imprevisible. Para tratar de prevenirlas, siempre es importante tener en cuenta algunos consejos muy básicos:

Un buen mantenimiento

La cal y los restos de jabón o cabellos pueden acabar atascando las tuberías. En el peor de los casos pueden provocar una presión que acabe dañándolas. Mantenerlas limpias es una forma de conseguir que se mantengan en perfectas condiciones durante más tiempo y evitar el riesgo de fugas o rupturas.

Eso sí, hay que evitar productos abrasivos que puedan deteriorar los conductos o introducir en ellos elementos punzantes porque se pueden provocar más daños de los que se pretenden evitar. Si el atasco parece serio, lo mejor es avisar a un profesional.

Un buen repaso de vez en cuando

Dedicar unos minutos de forma periódica a revisar toda la instalación de fontanería y sus elementos también ayuda a evitar algún disgusto. ¿En qué hay que fijarse? En que las conexiones de lavadora y lavavajillas estén en buenas condiciones, en que los desagües de fregadero y sanitarios también lo estén, en que las juntas de los grifos no presenten deterioro y en que las llaves de paso se encuentren en perfecto estado.

Si percibes cualquier problema, por pequeño que sea, lo mejor será repararlo cuanto antes.

Evitar la condensación

Sobre todo en baños con mala ventilación, la diferencia térmica y el vapor acaban provocando problemas de condensación. No son goteras como tales, aunque también se manifiesten en forma de manchas de humedad e incluso puedan llegar a gotear.

Para tratar el problema, lo mejor es mejorar el aislamiento de las paredes para evitar esas diferencias térmicas. Si no, al menos, es conveniente mejorar la ventilación con un buen extractor y dejarlo que funcione un rato antes y después de usar la ducha.

Revisar fachadas, tejados y terrazas

En muchas ocasiones, las goteras tienen su origen en el exterior. Si tu piso está situado en un edificio, es la comunidad la que debe encargarse del buen mantenimiento de tejados y fachadas y de hacerse cargo de cualquier desperfecto que pueda provocar la humedad procedente de estos elementos. La única forma de prevenir las goteras es una buena impermeabilización y revisiones periódicas para asegurarse de que no hay tejas rotas.

Si se trata de una terraza, sí es el propietario quien debe encargarse de que esté en buenas condiciones. Revisar sumideros y juntas y comprobar que no hay baldosas rotas es importante para evitar filtraciones y goteras al vecino de abajo y que tendrás que reparar tú.

Canalones y bajantes

Si están atascados por la suciedad y llueve mucho, pueden revisar y acabar provocando goteras. Por eso, también necesitan un buen mantenimiento y limpieza periódica. Al igual que fachadas y tejados, es la comunidad quien debe encargarse de ello.

Teniendo en cuenta estos consejos, tal vez no siempre podrás evitar las goteras, pero, al menos, sí te aseguras de prevenirlas en la medida de lo posible. Y en caso de que ya hayan aparecido, recuerda que lo más aconsejable es que dejes el problema en manos de profesionales que sabrán resolverlo de la manera más efectiva posible.

 

Fuente: habitissimo

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