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Amueblar una vivienda tiene un coste a veces elevado, pero es posible ahorrarse una buena cantidad dando una segunda vida a muebles que ya tienen unos años. Siempre que estén en buenas condiciones, se pueden renovar solo con una mano de pintura.

Lo mejor es que no hace falta ser un manitas y, a cambio, los resultados son asombrosos. Piezas pasadas de moda pueden transformarse en otras elegantes, bonitas y muy actuales. Si te animas a intentarlo, te contamos todo lo que debes saber para pintar los muebles.

 

¿Qué muebles se pueden pintar?

Prácticamente, todos. Puedes dar un aire completamente nuevo a la cocina, modernizar ese juego de mesa y sillas de comedor que tiene unos años, cambiar el aspecto a una vieja consola o estrenar dormitorio por menos de lo que piensas. A la hora de pintar los muebles hay muy pocas limitaciones.

Eso sí, conviene tener en cuenta dos aspectos importantes. El primero de ellos es elegir una pintura de calidad y con una buena adherencia. El segundo es que, si la superficie del mueble está algo deteriorada, puede que tengas que lijar o decapar antes de aplicar un tapaporos y pintar.

 

¿Qué pintura elegir?

En el mercado hay infinidad de productos para pintar los muebles. Por un lado, puedes aplicar esmaltes acrílicos o sintéticos porque son más resistentes que la pintura, pero necesitan imprimación previa. Si has lijado el mueble, también puedes aplicar simplemente un barniz o una cera específica para resaltar la veta.

Pero si hay un tipo de pintura que es tendencia es la chalk paint. Sus ventajas son muchas: su gran adherencia hace que no sea necesario imprimar previamente, con ella se pueden pintar todo tipo de muebles por su enorme resistencia y, además, permite conseguir acabados muy atractivos, tanto lisos como envejecidos.

 

¿Cómo aplicar la pintura?

Pintar los muebles no es complicado y, si se emplean las herramientas adecuadas, el acabado será perfecto. Lo primero es preparar la superficie, limpiándola bien o lijándola y aplicando imprimación si es necesario.

Lo ideal es aplicar la pintura con un rodillo bien escurrido y haciendo varias pasadas. En elementos como molduras o zonas a las que no se llega con el rodillo, habrá que utilizar una paletina. Y, si hay que aplicar más de una capa, es fundamental respetar los tiempos de secado.

 

Elegir el acabado perfecto

Pintar los muebles permite escoger no solo el color, también el acabado, teniendo en cuenta tanto el tipo de pieza como el lugar donde se va a colocar o el estilo de la vivienda. Los más sencillos son los acabados lisos, perfectos, por ejemplo, para muebles de cocina.

Sin embargo, si quieres, siempre puedes dar un toque diferente a las piezas. Por un lado, puedes combinar una base de un color con una capa superficial de otro. Por otro, es fácil envejecer o dar a los muebles un acabado en decapé con ceras especiales. Y, pensando en habitaciones infantiles, una idea muy vistosa es dibujar figuras o motivos en la superficie.

Como ves, pintar los muebles no es especialmente complicado. Si además cambias elementos como tiradores o herrajes, tendrás mobiliario nuevo sin haber gastado mucho. Seguro que a partir de ahora empiezas a mirar esos muebles viejos de otra forma.

 

Fuente: habitissimo

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