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Un piso de alquiler precisa de suministro eléctrico. No obstante, son muy pocas las informaciones que indique a los usuarios cómo deben realizar los trámites necesarios para el cambio de titularidad de la luz y dar el alta. De hecho, no suele ser un tema que alarme y preocupe a los nuevos inquilinos, por lo que en este artículo queremos remarcar la importancia de regular estas gestiones cuanto antes para disfrutar de la mejor tarifa de suministro en el hogar.

Antes que nada es importante saber que ante la compraventa de una vivienda, el interesado puede solicitar el Certificado de Eficiencia Energética (CEE), cuyo carácter para el propietario es obligatorio disponer, con el objetivo de conocer el nivel de rentabilidad de los sistemas y equipos que componen la vivienda.

 

luz y gas en contratos de alquiler

Cómo establecer el consumo en la vivienda

Este documento valora las características del interior y el exterior de la casa para etiquetar el nivel de eficiencia energética de la vivienda, siendo A la calificación más alta y la G, la más baja. En este sentido, el experto que ha valorado el hogar puede establecer consejos para mejorar esa rentabilidad, como por ejemplo, cambiar el gas propano por una caldera de gas natural.

Una vez se alquila una vivienda, hay que comprobar que el suministro está dado de alta. En caso afirmativo, el usuario debe cambiar la titularidad del contrato. Se recomienda que los documentos legales y oficiales relacionados con el consumo energético, por mucho que se trate de un inmueble de alquiler, se ponga siempre a nombre de la persona que lo ocupa. En el caso contrario, el inquilino podría evitar la obligación de asumir las deudas que existan ante impagos de anteriores propietarios.

Así, el nuevo inquilino es el responsable de solicitar el alta a una empresa comercializadora, que son las encargadas de establecer el servicio a través de una tarifa determinada que escoge el usuario para alimentar la casa. Este paso es de extrema relevancia, pues el consumidor debe escoger la mejor opción, es decir, aquella que permita establecer un ahorro en las facturas del mes.

Para ello, existen diversas páginas web que compran las opciones disponibles en el mercado y que mejor se ajustan a las necesidades del hogar. A través de una serie de preguntas como el precio dispuesto a pagar, la potencia eléctrica contratada y el nivel de consumo que precisaría el usuario, establece una lista con las mejores prestaciones.

Una vez se decanta por alguna de las opciones, la compañía comercializadora requerirá de una serie de documentación, por lo que es importante tener a mano, como:

  • Documento Nacional de Identidad (DNI), tarjeta de residencia o NIE
  • Código Universal del Punto de Suministro (CUPS)
  • Potencia eléctrica
  • Certificado de Instalación Eléctrica
  • Dirección exacta de la vivienda o local
  • Datos bancarios para domiciliar los pagos.

 

Tras aportar toda esta documentación, la empresa comercializadora se pone en contacto con la distribuidora para establecer el servicio, que es la encargada de conectarla casa con la red eléctrica. Este proceso suele tardar entre 4 y 5 días, por lo que se recomienda que, si el inquilino se muda en breves, que contrate el alta cuanto antes para así no estar unos días sin electricidad en la vivienda.

 

Dar de alta la luz en la vivienda: costes

No es lo mismo dar de alta la luz que un cambio de titularidad, ya que en el primer supuesto no hay servicio establecido en la casa en esos momento, mientras que en el segundo sí, pero a nombre de otra persona. Por lo tanto, este proceso conlleva una serie de gastos adicionales que se deben de abonar a la empresa distribuidora.

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