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Amplia, luminosa, cálida, bien situada… cuando recibimos a una visita intentamos mostrar las mejores características de la vivienda. Por supuesto, la limpiamos para que esté impoluta y cause una impresión inmejorable. Pero es importante no quedarse solo en lo que se ve, también conviene pensar en lo que no se ve, en esos virus y bacterias que colonizan cualquier superficie y son sinónimo de enfermedades.

Por ello, nunca está de más perder un poco más de nuestro tiempo y desinfectar a conciencia todas aquellas superficies expuestas a un mayor contacto. ¿Dónde debemos incidir y cómo hacerlo? Vamos a dar algunas claves.

Lo primero, ventilar

Una de las mejores formas de evitar la acumulación de microorganismos es dejar correr el aire. Así de sencillo. Por ello, en cuanto la visita abandone tu casa, lo mejor es que abras las ventanas y dejes que se ventile durante unos minutos.

También conviene que lo hagas antes de recibir una nueva visita. ¿La razón? Que además de limpiar el ambiente de partículas, van a desaparecer olores que puedan resultar desagradables, sobre todo si la vivienda lleva tiempo vacía.

No dejes nada por limpiar

En el momento de desinfectar tu piso, piensa en todas las superficies. No se trata solo de limpiar el polvo, pasar la aspiradora y fregar el suelo. Debes desinfectar todo aquello que se haya podido tocar. Y aquí entran desde las llaves de la luz a los pomos de las puertas, los tiradores de los muebles, los grifos, los sanitarios o la encimera de la cocina.

Limpiar no es desinfectar

Hay muchos productos que limpian, pero no todos desinfectan. Si tienes dudas, usa lejía diluida en agua, es económica y muy eficaz. Y siempre que puedas, utiliza material desechable, tal vez las bayetas sean imprescindibles, pero para secar, por ejemplo, puedes usar papel de cocina.

Si eres de los más comodones o no tienes mucho tiempo, opta por las toallitas desinfectantes. Se pueden pasar por casi cualquier superficie y hacen el trabajo mucho más ligero.

Protégete

Cuando vayas a desinfectar tu piso, no te olvides de utilizar guantes. Te protegen tanto de los microrganismos como de posibles irritaciones de la piel por el uso de los productos químicos. También conviene que lo hagas con las ventanas abiertas para evitar vapores.

Tenlo todo preparado

Si la visita es para ver el piso en el que vives, no habrá problema, tendrás productos de limpieza y utensilios a mano. Pero si se trata de una vivienda vacía, procura guardar en ella también todo aquello que necesites para limpiar y desinfectar, es más cómodo y evitarás tener que salir a comprar en el momento más inoportuno.

Limpia y desinfecta después de cada visita

Si no vives en el piso, puede que te dé pereza ponerte a limpiar en cuanto cierres la puerta, sin embargo, es lo mejor. Lo es por higiene, y también porque para la siguiente visita simplemente tendrás que ventilar. Así, si recibes una petición inesperada, no necesitas tiempo para dejar la casa lista para revista y podrás enseñarla de inmediato.

Son pequeños trucos para conseguir que tu casa esté siempre preparada y perfectamente limpia para recibir visitas. Recuerda que es una cuestión de salud, por lo que el tiempo que inviertas en desinfectarla nunca será tiempo perdido.

 

Fuente: habitissimo

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